Lunares

Descripción

Un lunar o nevus melanocítico, es una pequeña mancha o lesión pigmentada de la piel de carácter benigno y persistente. Los lunares aparen en cualquier parte del cuerpo y desde la infancia hasta los 40 años. Incluso pueden ser congénitos o de nacimiento.

Clasificación

Hay multitud de lesiones benignas y malignas que pueden aparecer en la piel a lo largo de la vida que se pueden parecer a los lunares:

  • Léntigos solares: manchas de color marrón claro que aparecen en la cara, los hombros y en el dorso de las manos y que se deben a la exposición continuada al sol.
  • Queratosis seborreicas: verrugas con una superficie algo rugosa y de color grisáceo o marrón.
  • Dermatofibromas: lesiones pigmentadas con un centro más duro a la palpación que suelen aparecer tras picaduras por insectos en los brazos o en las piernas.
  • Angiomas: pequeñas lesiones rojizas o violáceas que aparecen con la edad que corresponden a una malformación de pequeños vasos sanguíneos en la piel.
  • Carcinoma basocelular: un tipo de cáncer de piel muy frecuente que en las fases tempranas de crecimiento se pueden confundir con un ‘nevus intradérmico’ o lunar elevado.
  • Melanoma maligno: cáncer de piel pigmentado y que se debe a mutaciones en las mismas células “melanocitos”, que proliferan en los lunares. Este es el diagnóstico más preocupante y que hay que diferenciar de los lunares. El 75% de los melanomas aparecen en la piel de aspecto exterior sana mientras que el 25% aparece sobre lunares ya existentes.

Diagnóstico

Exploración, Evaluación y Controles periódicos

Número: En la mayoría de las personas aparece al menos un lunar y habitualmente es normal tener más de 10 en la piel de todo el cuerpo.

Forma : Pueden presentar formas muy variadas desde planas a algo sobreelevadas y suelen ser blandos al tacto. Suelen tener un aspecto simétrico.

Síntomas: No dan síntomas, solo picor si rozan con la ropa.

Color: Pueden adoptar distintos tonos de marrón claro y oscuro o incluso perder el color y tener un tono similar a la piel que lo rodea.

Tamaño: Suele ser de 1 a 6 mm de diámetro. También existen lunares más grandes.

Para vigilar los lunares te damos algunos consejos:

Regla del “patito feo”. Cuando casi todos los lunares que aparecen en una persona tienen un aspecto similar y aparece un “patito feo” o lunar distinto a todos los demás debemos acudir al especialista para que lo valore y descarte lesiones atípicas o en casos más graves, melanomas malignos.

Regla del “ABCDE”. Cuando aparecen las siguientes siglas debemos consultar inmediatamente a un dermatólogo:

A – Asimetría: los lunares con forma o color asimétrico tienen más sospecha que las lesiones totalmente simétricas. Si dividimos un lunar por la mitad, la lesión se considera simétrica si ambas mitades son idénticas.

B – Bordes: los lunares con bordes irregulares tienen mayor sospecha de melanoma.

C – Color: los lunares benignos suelen tener sólo uno o dos colores mientras que los melanomas suelen tener múltiples colores.

D – Diámetro: en general los lunares benignos miden de 1 a 6 mm

E – Evolución: esta regla es quizá la de mayor importancia ya que las manchas o lesiones pigmentadas que cambian de forma, color o tamaño tienen una sospecha de malignidad mucho mayor que los lunares que no evolucionan con el tiempo.

En la consulta con el dermatólogo especialista, se suele ofrecer una exploración completa de la piel para revisar todos los lunares.

Prueba de Dermatoscopia: Además del examen visual, el dermatólogo también examina los lunares usando una técnica diagnóstica no invasiva que permite la visualización de estructuras y patrones en los lunares a gran aumento. Conseguimos así una mayor y mejor precisión diagnóstica.

Tratamiento

La mayoría de los cánceres de piel son curables si los detectamos a tiempo. Por lo tanto, todos debemos controlar nuestros lunares periódicamente. Estos controles se pueden hacer mediante autoexámenes en casa o en la consulta del dermatólogo.
Las personas con múltiples lunares y/o una historia personal o familiar de melanoma maligno suelen requerir ambos tipos de controles.

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